
Hace varias semanas que no tengo televisor.
Faltan pocos días para partir.
Extrañaré esa comodidad de estar tirado en la cama, mi cama, apretando los botones del control remoto sin encontrar nada.
Es lógico, tengo miedo.
Eso es lo bueno del viaje, no hay control remoto. Supongo entonces, que algo encontraré.
Aunque creo que es mejor dejar botadas cosas en el trayecto y nunca volver a pasar sobre ellas.