Siempre rondó por mi cabeza la idea de salir de Chile sin ningún rumbo específico. Y, contradictoriamente, buscando un rumbo jamás encontrado.
Me lanzo, sin mayores horizontes, sin mayores trayectos definidos, es un vómito que espero comenzar a reconstituir a medida que me aleje de todas mis raíces, de mis compromisos, de mis responsabilidades y de mis sentimientos. Es una cobardía que deberá transformarse en valentía y en fortaleza. Es la reformulación del vómito, del desparramo, de lo informe. Eso que soy yo. El despelotado Matías.
Esa es la teoría, esa es la gran pretensión. Y no sé lo que me espera, o desilusión o conclusión.
Sólo avanzo. Solo avanzo.
Luego descansaré y veré que fue lo que sucedió. Esa es la esperanza.